reflexiones para hijos que no valoran a sus padres

10 reflexiones para hijos que no valoran a sus padres

Una de las lecciones más importantes que aprende un niño es apreciar y respetar a sus padres.  Si esto no sucede así, si los hijos no valoran a sus padres, algo fundamental en la familia y en la sociedad se rompe. 

Valorar a los padres es esencial a la experiencia humana. Por eso, en este artículo vamos a ofrecer reflexiones para hijos que no valoran a sus padres.

Nuestros padres son parte de lo que somos. Quien rechaza al otro se rechaza a sí mismo

  • Nuestros padres forman parte de lo que somos. Quien rechaza al otro se rechaza a sí mismo.
  • No puedes separarte de ellos, aunque lo intentes. Forman parte de lo que eres en este momento. Tu juicio sobre tus padres es un juicio sobre ti mismo.
  • Cuando rechazamos a nuestros padres y todo lo que han hecho por nosotros, es como rechazarnos a nosotros mismos.
  • El primer lugar está en el corazón, donde nos amaremos u odiaremos a los demás, y nos amaremos u odiaremos a nosotros mismos también. Si no había amor aquí al principio, ¿cómo puede haberlo ahora? En lugar de aferrarnos a nuestro resentimiento, tenemos que actuar contra aquellos que nos hieren de alguna manera.
  • El segundo lugar está en la mente: los pensamientos que pasan por nuestra cabeza cuando ocurre algo que nos enfada o entristece por lo que han hecho otros (o nosotros mismos). Podemos pensar en la venganza, pero nunca hacer nada porque eso significaría asumir la responsabilidad de lo sucedido y admitir que, después de todo, quizá estaba mal.

Aceptar las limitaciones de los demás significa aceptar las nuestras y, por tanto, confiar en la vida, a pesar de sus dificultades.

Espero que entiendas que tus padres también son humanos. No son perfectos. Nacieron y crecieron como tú. Al igual que tú tienes puntos fuertes, ellos también tienen puntos fuertes. Y al igual que tú tienes debilidades, ellos también las tienen. Por ello, es importante que aceptes sus limitaciones y los aprecies por lo que son, en lugar de intentar convertirlos en algo o alguien diferente de lo que son debido a tus propias expectativas o preferencias.

Este mensaje ayudará al lector a ver que aceptar las limitaciones de los demás significa aceptar las nuestras y, por tanto, confiar en la vida a pesar de sus dificultades.

¿Será que no puedes ver a tu padre y a tu madre porque no quieres mirarte a ti mismo?

Eres un reflejo de tus padres. Tu aspecto y tus atributos físicos provienen de ellos. Por lo tanto, si no te gusta algo de ti mismo, tampoco te gusta algo de tus padres porque son ellos los que te dieron esas cosas (tu nariz, tus ojos, etc.).

Además de ser nuestros «primeros maestros», los padres son las primeras y más influyentes personas de nuestra vida. Los vemos todo el tiempo; pasamos más tiempo con ellos que con cualquier otra persona en nuestra vida.

Y por ello, nos enseñan no sólo con palabras, sino con el ejemplo. Aprendemos de lo que dicen y de lo que hacen. Esto significa que todo lo que no nos gusta de nosotros mismos es probablemente algo que hemos aprendido primero de nuestros padres.

¿Cómo puedes esperar de los demás lo que tú no eres capaz de devolver?

¿Cómo puedes esperar de los demás lo que tú no eres capaz de devolver? Recuerda, como dice el refrán: «no puedes esperar que los demás te den lo que tú mismo no puedes dar».

No debes esperar de los demás lo que no esperas de ti mismo. Si quieres que los demás tengan una determinada actitud hacia ti, entonces, en primer lugar, intenta tener la misma actitud hacia ellos.

 ¿Será que los errores de tus padres te hacen difícil aceptar los tuyos?

  • ¿Has pensado que los errores de tus padres pueden ser la razón por la que te cuesta aceptar los tuyos?
  • Quizás si no puedes perdonarlos, te costará perdonarte a ti mismo.
  • Si no puedes aceptar tus propios errores, te será difícil aceptar los de los demás.
  • Por último, si no puedes ver la bondad de los demás, ni amarlos a pesar de sus imperfecciones, quizá por eso te resulte tan difícil hacer lo mismo con tus padres.

Es fácil juzgar a los padres según nuestro propio criterio, pero ¿realmente queremos que hagan lo mismo con nosotros?

En algún momento de tu vida, es normal que te sientas frustrado con tus padres. Puede que veas uno de sus programas de televisión y te parezca aburrido. Puede que les oigas decir algo que te parezca completamente ridículo. Puede que les veas hacer algo que te parezca vergonzoso. Es fácil pensar que, como no entiendes lo que están haciendo o por qué, son idiotas. ¿Pero lo son?

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Es importante recordar que tus padres también son personas. Tienen diversos intereses y pasiones y no siempre son los mismos que los tuyos. Tienen sus propias opiniones sobre distintos temas y éstas también pueden diferir de las tuyas. Al igual que tú, cometen errores, se sienten incomprendidos, se frustran y experimentan todos los altibajos que conlleva ser seres humanos en este planeta.

De hecho, quizá te sorprenda saber que muchas veces tus padres se han esforzado por no ser como sus padres o como eran las cosas cuando ellos crecían. Eso tampoco quiere decir que lo hicieran todo bien, pero sí significa algo: ¡a veces transmitimos nuestras opiniones basadas en nuestras experiencias sin siquiera darnos cuenta de lo que estamos haciendo!

 Mientras vivamos, la relación con nuestros padres será un espejo de cómo nos relacionamos con nosotros mismos.

Mientras vivamos, la relación con nuestros padres será un reflejo de cómo nos relacionamos con nosotros mismos. Son los más cercanos a nosotros y los que nos han nutrido durante la mayor parte de nuestra vida. Han estado ahí en cada fracaso, en cada primera vez y en cada pequeño logro.

Como resultado, saben cómo desencadenarnos más que nadie. La única forma en que te beneficia es que te dan práctica sobre cómo lidiar con tus propios desencadenantes en las relaciones que más te importan.

También son nuestros modelos de conducta: los niños aprenden con el ejemplo. Los niños aprenden a tratar a los demás viendo cómo tratan sus padres a los demás. Sin embargo, lo que es aún más importante, los niños aprenden a tratarse a sí mismos viendo cómo sus padres se tratan entre sí y cómo sus padres los tratan a ellos (el niño).

Por lo tanto, si no somos amables con nosotros mismos o no nos queremos, ningún tiempo que haya pasado entre ahora y cuando no teníamos este amor propio nos devolverá mágicamente el amor por uno mismo más adelante en la vida.

Debemos crear buenos hábitos desde la infancia para que se conviertan en algo automático cuando seamos adultos, para que estén presentes en los momentos más importantes: los errores que ocurren a lo largo de la vida y que nos moldean como personas.

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Cada día es un buen día para perdonar y volver a empezar. Hoy es el mejor momento para empezar una nueva vida como padre, madre o hijo

  • Cada día es un buen día para perdonar y volver a empezar.
  • Hoy es el mejor momento para empezar una nueva vida como padre, madre o hijo.
  • Cuáles son los beneficios de perdonar y volver a empezar?
  • Cuáles son los beneficios de empezar una nueva vida?
  • Hay un momento correcto o incorrecto para empezar una nueva vida?
  • 6. ¿Cómo puedo empezar una nueva vida?

Una ultima reflexión para hijos que no valoran a sus padres

Perdonar a tus padres no es fácil, pero es posible. Si has albergado sentimientos negativos hacia ellos y los has tachado de malas personas, es sólo una forma cómoda de evitar la verdad: son seres humanos que no son perfectos.

Si quieres ser mejor persona, empieza por perdonar a tus padres por sus errores y carencias. Deja de lado el odio o el resentimiento que todavía puedas tener hacia ellos.

Tu vida será mucho más feliz si dejas de arrastrar esas cargas.

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